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Cuando vio lo asustada que estaba Hania, al punto de que no se atrevía a mirar a David, Miles entendió todo.

Un destello de luz brilló en sus ojos, y preguntó —¿Tienes miedo?

—N-No...

—Mentirosa. Tus manos están temblando.

Hania quedó completamente sin palabras.

—¿Quieres verlo?

—Yo... quiero....

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