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David la miró en silencio. Aunque su corazón estaba tranquilo, no pudo evitar apretar las manos con fuerza.

—Si no lo hago, ¿vas a continuar con las citas a ciegas? ¿Te enamorarás de alguien más?

Hania respondió entre lágrimas:

—Sí, seguiré participando en las citas a ciegas, pero nunca me enamor...

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