1219

Aunque su corazón fuera tan duro como una roca, aún se ablandaría bajo su meticuloso cuidado y mimo.

Cuando Hania escuchó la confesión de David, lloró y rió al mismo tiempo.

Luego, lo abrazó aún más fuerte.

—Yo también te amo. Te amo mucho. Te esperaré, así que... debes regresar sano y salvo. ¿Me...

Inicia sesión y continúa leyendo