1305

—No quiero que te sientas mal por mí—dijo David.

Hania ya no tenía corazón para regañarlo o reprenderlo. Aunque él le hubiera mentido cientos de veces, no lo dejaría solo.

—¿Crees que estaré tranquila si ocultas la verdad sobre tu cuerpo y finges vivir normalmente? ¿De verdad piensas que eso es lo...

Inicia sesión y continúa leyendo