1321

Siendo abrazada, Hania no sabía si reír o llorar, y sentía como si estuviera abrazada por un gran cachorro, que era pegajoso y actuaba adorable.

—Cariño, te he extrañado.

Sin poder evitarlo, respondió —Solo has estado fuera dos horas, ¿y ya me extrañas? Mírate, siempre diciendo algo dulce para com...

Inicia sesión y continúa leyendo