Capítulo 29 UNA SUERTE ABUNDANTE

Pero antes de que pudiera deslizarse fuera del asiento, un hombre de traje impecable, con una sonrisa astuta y una mirada demasiado calculadora que valeria noto sentado al otro extremo de la mesa, la señaló con un dedo.

—Vaya suerte de principiante, preciosa. Pero las verdaderas apuestas empieza...

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