Capítulo 31 31.

El elevador continuó subiendo y Amaranta no logró soportar la mirada de ojos verdes que le dedicaba la mujer. Bastián le pareció apropiado presentarlas; al menos le pareció que cortaría el enorme manto de tensión que se había formado en el elevador.

— Amaranta, te presento a Catalina Duval, de las ...

Inicia sesión y continúa leyendo