Capítulo 37 37.

Cuando Amaranta regresó al cuarto, Bastián ya estaba despierto.

La muchacha dio un enorme salto cuando el hombre la descubrió entrando a hurtadillas por la puerta.

—  ¿Dónde estabas?   —  le preguntó él.

Amaranta se aclaró la garganta.

—  No podía dormir.

—  ¿Saliste a caminar afuera?   —  preg...

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