Capítulo 48 48.

Amaranta tuvo miedo; no tenía que negarlo, tampoco tenía que sentirse avergonzada de admitirlo, porque sabía que las cosas se habían puesto color de hormiga, como decía su madre. La única persona en la que podía confiar en ese momento era en Samuel, y el muchacho se acercó a ella.

—¿Qué es lo que p...

Inicia sesión y continúa leyendo