Capítulo 38 El reclamo de la sangre (2)

El reclamo de la sangre (2)

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—Ahora lo sabes —susurró ella, acariciando el cabello de él.

Damon levantó la cabeza. Sus ojos ya no eran solo ámbar; tenían un destello plateado persistente, el sello de la Loba Blanca.

—Ahora —respondió él con una sonrisa depredadora—, vamos a cazar a los que intent...

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