Capítulo 114 El anzuelo

—Esas son palabras mayores —sonrió con picardía, acercándose a él.

—No tengo miedo, felina. —Reflexionó inclinando la cabeza.

Flor estaba en su espacio personal. Sólo quedaba una pulgada de espacio entre sus cuerpos por el contacto.

—Muy arrogante de tu parte —murmuró.

—Solo confianza, esposa mí...

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