55: Las brasas de un amor inquebrantable

En las horas solitarias de la noche, mientras el mundo dormía y las estrellas danzaban en el cielo de terciopelo, Ava se encontraba envuelta en un laberinto de introspección. El sueño la eludía, mientras su mente se convertía en un mar tempestuoso, agitado sin cesar por pensamientos, dudas y anhelos...

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