Capítulo 16 SUSPIROS EN CADA HABITACIÓN

El cálido abrazo que aprisionó mi cuerpo por la espalda paralizó de golpe toda mi defensa. El aroma a tabaco caro y sándalo que tan bien conocía invadió mis sentidos, sustituyendo el olor metálico a sangre y la humedad de este pasillo subterráneo.

—¡Mmmph! —me quejé bajo su agarre.

—Sshh... soy yo, ...

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