Capítulo 14 14

El coche estaba estacionado frente a la gran casa, el motor en marcha, listo para llevar a Nerea y a Roxana lejos de todo lo que conocían. Roxana, con los ojos inundados de lágrimas, sollozaba desconsoladamente, incapaz de comprender por qué debían alejarse de su padre, de su hogar. Nerea, sentad...

Inicia sesión y continúa leyendo