Capítulo 31 No te culpes

Blake

La lluvia no cesó en ningún momento, ni siquiera el tiempo suficiente para que pudiera recorrer ocho kilómetros por la carretera y volver a comprar algunos víveres. No necesitaba mucho, pero los tentempiés que traía de casa se agotaron oficialmente, y mi estómago rugía muy fuerte.

Nunca me hab...

Inicia sesión y continúa leyendo