Capítulo 206

Liora

Como era de esperar, tres autos nos seguían. Los tres aceleraban, pero no parecía que quisieran alcanzarnos, sino embestirnos.

Aun así, nuestro conductor, el alfa, no perdió la calma. Maniobró con destreza para esquivar a nuestros perseguidores.

—¡Maldita sea! ¿No podemos hacer algo? —excla...

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