Capítulo 39 39

―Solo cuando yo te diga que sí.

A la mañana siguiente ya había tres cajas en mi habitación.

Rima apareció con cinta adhesiva, café y una cara demasiado satisfecha.

―No digas nada.

―No he dicho nada.

―Tu cara sí.

―Eso empieza a ser hereditario en esta familia.

Le quité el café.

―¿El apartamento sigue...

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