Capítulo 212

Fiona

Mientras el conejito se retuerce en mis brazos, empiezo a reír. Quiere ser libre con tantas ganas que lo suelto, para disgusto de Zev. Él se sobresalta, como si quisiera seguir al pequeño animal, pero antes de que pueda perseguirlo, le agarro la cara y lo beso.

—¿P-por qué lo soltaste? —preg...

Inicia sesión y continúa leyendo