Capítulo 28 28

Una señora muy bonita y elegante apareció frente a nosotros.

En ese momento mi mente se nubló. Estaba tan nerviosa que me aferré con fuerza al brazo de Cárlenton.

—¡Qué! ¿Cómo? ¡Esto no puede ser cierto!

Exclamé en mi mente.

La señora con la que me choqué el día que me di cuenta que estaba embar...

Inicia sesión y continúa leyendo