Capítulo 88 88

Sofía dejó la puerta abierta y salió corriendo. Fue directo al ascensor, para entonces las lágrimas escurrían como cascadas y sus labios temblaban de decepción.

—Esa mujer de pelo rubio debe ser tu esposa. Claro, que tonta fui al creer que te estabas divorciando de ella.

Habló en voz baja y rechin...

Inicia sesión y continúa leyendo