No me importa

Una semana después...

Cedric yacía en la cama, las suaves sábanas enredadas alrededor de sus piernas, su pecho desnudo subiendo y bajando de manera constante. La brisa de la mañana, fresca y vigorizante, se colaba por la ventana ligeramente abierta, moviendo las cortinas traslúcidas con un ritmo re...

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