No eres más que un cobarde

Sophia apretó la mandíbula, sus dedos se tensaron alrededor de su bolígrafo. Mantuvo la mirada baja, obligándose a mantenerse tranquila, a respirar. No tenía intención de dejar que las palabras venenosas de Margaret la distrajeran, especialmente ahora, pero cada palabra se sentía como una aguja pinc...

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