Eso lo tienen que decidir los médicos, no usted

Con una respiración profunda y temblorosa, Sophia se levantó de su silla, sintiendo sus piernas como plomo mientras seguía a la señora Abigail fuera de la oficina hacia un destino incierto.


Momentos después...

Sophia sintió su pulso acelerarse al entrar en la opulenta oficina...

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