Solo... ten cuidado, tío

Sophia se quedó inmóvil, con la mano aún en el picaporte. Apretó la mandíbula, cada nervio de su cuerpo tenso por la tensión. Pero no se dio la vuelta. Tomando una respiración profunda, se obligó a mantener la cabeza en alto mientras abría la puerta y salía al pasillo.

Cuando la puerta se cerró det...

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