No tienes que hacer esto

La cabeza de Sophia se giró hacia él, con el ceño fruncido.

—¿Y por qué estás tan dispuesto a hacer eso? —preguntó, su voz cargada de sospecha.

—Porque puedo —respondió Cedric, su tono carente de emoción. Miró su reloj, una pieza plateada y elegante que reflejaba la luz—. Voy a buscar algo de come...

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