Y es por eso que no te cansas de mí

Cedric lideraba el camino por el pasillo tenuemente iluminado del ático, su paso era decidido pero lento, como si se diera tiempo para navegar la tensión que flotaba en el aire. Detrás de él, Natasha caminaba con una confianza despreocupada, sus tacones resonando contra el suelo de mármol pulido, ca...

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