¿Lo siento?

El garaje olía ligeramente a aceite de motor y madera de cedro, el tipo de fragancia que provenía de interiores pulidos y automóviles bien cuidados. Natasha salió del penthouse con paso firme, sus tacones resonando con fuerza contra el suelo de concreto mientras Cedric la seguía, su ánimo inconfundi...

Inicia sesión y continúa leyendo