Ella es toda una jinete

La cara de Mary ardía, pero sus piernas parecían estar clavadas en el suelo. Di algo, pensó, pero las palabras la traicionaron, y lo único que logró fue una risa débil y sin aliento. Cedric acortó la distancia entre ellos con pasos pausados, la sonrisa nunca abandonando su rostro.

—No has respondid...

Inicia sesión y continúa leyendo