No puedes preguntar por él

Cedric y Natasha salieron del santuario, dejando atrás una tormenta de especulaciones e incredulidad. La luz del sol afuera era intensa, casi cegadora, pero Cedric no titubeó. No miró hacia atrás.

Este era su momento— el legado de su padre ahora era suyo para reclamar, y nadie se interpondría en su...

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