Lo mataré

Ella tomó un bocado del pan, el sabor insípido y sin gracia. Hizo poco para calmar el dolor en su estómago, pero se obligó a comer, bocado tras bocado, su determinación endureciéndose con cada masticada. No iba a dejar que él ganara— no sin luchar.

Al terminar el último bocado, su mirada se dirigió...

Inicia sesión y continúa leyendo