¡¡¡¡Mierda!!!!!

Sophia parpadeó, su boca se abrió ligeramente mientras las palabras se hundían en su mente. —¿Tengo... tengo el trabajo?— repitió, su voz temblando de incredulidad. Luego, cuando la realización la golpeó, una amplia sonrisa se extendió por su rostro. —¡Gracias! Muchas gracias, señora. No la decepcio...

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