Ella

Tomé un vestido blanco y luego me puse a refunfuñar.

—Urgg. ¡No puedo usar esto! Hmm, pero este se ve bien.

Examiné el vestido rojo sobre la mesa.

—Creo que este podría funcionar.

No pasó mucho tiempo antes de que sonara mi teléfono.

—Hola, señora.

—Hola...

—Soy Angelique, señora, y llamo de ...

Inicia sesión y continúa leyendo