Capítulo treinta y ocho

Capítulo Treinta y Ocho

Bella

—Eso—Oh, Dios—grito contra las sábanas, tomando cada último centímetro grueso del pene de Leo mientras su hermano juega con mi trasero con su dedo, entrando y saliendo una y otra vez.

Leo es lento al principio, como si quisiera disfrutar haciendo que esto dure. Pero ...

Inicia sesión y continúa leyendo