34

—¡Váyanse de aquí! —chilla despavorida.

No entiendo nada de lo que sucede y justo por eso me quedo esperando una orden de mi cerebro que nunca llega para decirme qué demonios debo hacer.

—¡Oiga,espere!—interrumpe Allan la escapada de mi abuela.

Y es que es ella. Es su pelo blanco, la herida bajo...

Inicia sesión y continúa leyendo