Capítulo 49 El veredicto de la costa

El viento helado arrastraba la marea del lago directamente hacia nuestras caras, salpicando el muelle de madera con una furia implacable. Julián Vane permanecía allí, imperturbable, con la gabardina de color gris plomo ondeando bajo la tormenta. Su dedo índice acariciaba la superficie del pequeño de...

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