Capítulo 53 MAXIMILIANO Y LA LEY

—¿Cómo estás? —preguntó Maximina a Marisa por el teléfono, con la voz ahogada y el corazón destrozado; y todo fue peor cuando escuchó a su querida Marisa llorar del otro lado de la línea. 

—Perdón —dijo la joven entre hipidos—, es que no puedo... esto es muy doloroso... lo siento.

—Está bien —asegur...

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