Capítulo 4 4

—¡Pues claro que sí! ¡Como en los viejos tiempos! —dijo alegre, pasando un brazo por los hombros de Carter—. Ven, Chris. Quiero hacernos una foto los tres juntos para mandársela a Keyla. Tiene muchas ganas de veros a los dos —dijo haciéndole señas a Chris para que se acercara, mientras que colocaba su celular encima de la mesa del escritorio. 

Después agarró a Carter del brazo, quién se estaba resistiendo un poco y lo dirigió delante de la cristalera que había detrás de la mesa. 

Los dos más pequeños, Carter y Chris, se colocaron a los dos costados de Andrew. Éste les pasó los brazos a los dos por los hombros y sonrió a la cámara. 

Chris sonrió e hizo el signo de la victoria y Andrew le puso los cuernos a Carter con los dedos, éste salió mirando a la cámara con gesto cansino y molesto.

Keyla sonrió al ver aquella foto llena de significados y sentimientos. Todos eran una familia, aunque no tuvieran la misma sangre. 

Estaba feliz de pertenecer a una familia tan unida.

—¿Crees qué podríamos hacer algo, Carter? —preguntó Andrew, mirando a su hermano que se encontraba al volante. 

Habían ido a comer a casa de sus padres como siempre hacían cuando Andrew volvía a Londres. Ahora se encontraban en el auto de Carter (un Audi A6 color negro) camino a un bar en el que habían quedado con Chris para tomar algo.

Carter torció el gesto con desaprobación. Andrew le había contado toda la historia de aquella chica Madison y le propuso su gran idea para ayudarla.

—No lo sé, Andrew … Ya sabes que no solemos tener un trato especial con nadie, ni siquiera con empresas importantes, no creo que debamos tenerlo con una chica que podría habérselo pensado antes de hacer nada, como si fuese una inútil —dijo molesto. 

Andrew se imaginaba desde el principio el hecho de que su hermano no diese su brazo a torcer, así que no insistió más y dio paso a su plan B. 

—De acuerdo, la llamaré después y le diré que no se puede hacer nada —dijo con gesto resignado y encogiéndose de hombros. Carter le miraba de reojo, sin saber muy bien si su hermano mayor decía la verdad. Lo conocía muy bien como para creer que tenía algo entre manos—. Bueno y ahora, ¡a divertirse! —dijo alegre Andrew.

—Hmp —dijo Carter sonriendo de medio lado. 

No le diría nada a su hermano sobre su duda, al menos hasta que no notara algo raro.


22:15 PM

—¡Y y-yo le le dije: ¡Qué! ¡Me vass a alquilaar el apaartaamentoo por u-una millonaada! Yyy el el tipo se me me q-quedó miirandoo con caa-ara de iidiiootaa tootall y a-al final mee lo rebajó! ¡Meenudo iimbéécill! ¡Me me querííía tiimaar, el muuuy delincuente! —gritó un rubio muy borracho sentado en una mesa, en medio del bar más de moda de Londres.

—¡Jajajajaja! —rieron los dos castaños que le acompañaban.

Carter, Chris y Andrew no se encontraban en la mejor de las situaciones en ese momento. 

Desde que quedaron a las siete de la tarde hasta ahora, no habían parado de ir de bar en bar. Total que si no fuera porque la gente los conocía, hubieran pasado perfectamente por unos borrachos cualquiera. 

Menos mal que no había ningún maldito paparazzi por allí.

—Ahoora vengoo, chiicoss… Laa naturalez-za me me lllamaa, jejeje —dijo divertido Carter, mientras se levantaba tambaleándose y se dirigía dando tumbos hacia el baño.

Cuando se perdió entre la gente, Andrew se acercó a Chris y le dijo al oído:

—Eh, ¿qué te parece si le hacemos una broma a Carter? —preguntó bastante sobrio Andrew. 

Quería llevar a cabo su plan y no podría hacerlo si se encontraba borracho.

Chris le miró con los ojos entrecerrados, como si intentara procesar la información que el alcohol no le permitía captar correctamente. Al final, sonrió malévolo, entendiendo lo que Andrew le decía. 

Este último sonrió triunfante.

—Mira, esta mañana he conocido a una chica preciosa que tiene problemas para encontrar apartamento. Le propuse ayudarla y ella aceptó —dijo Andrew con voz melosa. Chris le miraba todavía sonriente, aunque atento para no perder el hilo—, pero Carter se ha negado a ayudarla y me preguntaba si me ayudarías a encontrar un apartamento para ella… metiendo a mi hermano en el medio, claro —dijo sonriendo altanero y bebiendo un sorbo de su Whisky. 

—¡Pueess cl-claro! ¡Hace tiem-po que que no le le gastoo una bromaa al idioootaa! —dijo Chris, azorado de felicidad.

—Genial… 

Andrew le contó todo su plan a Chris, repitiendo lo que hacía falta para que un borracho lo recordara. Después, cuando Carter volvió a la mesa, solamente se encontró a Chris sonriéndole como un idiota.

—¿Y mi-mi herrmanoo? —preguntó, sentándose bruscamente en el sillón. 

El alcohol estaba empezando a dejar huella en su cuerpo.

—Diijo que se tenía quee iir, que esta-estaba muy cansado —dijo Chris mirándole.

—¡Hmp! Ya sabííía yo que yaa no aguaata nada. ¡See estáá hacieendo viejo! ¡Já! —se carcajeó Carter. 

Chris se acercó a Carter sonriendo astutamente y le preguntó:

—¿Qué piiensas tú, de eso de de compartiir apartamentoo, eh, Ca-Carter?


—¿Madison? Buenas noches —dijo Andrew sonriendo. 

Había subido a un taxi, no podía conducir aún a sabiendas de que no estaba tan borracho como los otros dos, por eso se había encargado de recoger las llaves del auto de Carter. 

No quería que aquella noche acabara en desastre y menos cuando la diversión comenzaba ahora.

—¡Andrew! ¡Buenas noches! —dijo exaltada una dulce voz al otro lado del teléfono móvil. 

—¿Todavía sigues buscando apartamento o ya has encontrado uno?

—¡Qué va! ¡No hay nada de nada! Ahora mismo me encuentro en un McDonald's cenando un Happy Mail, así que tú me dirás… —dijo sarcástica. 

Andrew rió al imaginarse la situación en la que se encontraba la pobre chica.

—Bueno, pues creo que vas a tener suerte y no vas a tener que volver a comer un Happy Mail durante tu estancia en Londres, porque te he encontrado un apartamento —dijo Andrew satisfecho.

—¿¡En serio!? ¡Aaaahh! ¡Te quiero, te amo, te adorooooo! ¡Andrew, has salvado mi vida! —gritó la chica entusiasmada.

—Bien, de acuerdo, no hay de qué. Sólo te quería ayudar porque sé que vas a llegar a ser la mejor médica del mundo —dijo Andrew riendo. Madison seguía gritando al otro lado de la línea—. Bien, Madison, apunta la dirección, ¿de acuerdo? Te mudas esta misma noche —dijo Andrew serio.

Esa era la última parte del plan.

—¡Esta noche! ¡Te lo juro! ¡Si no estuvieras casado, te lo haría ahora mismo! —dijo contenta Madison, sonrojando un poco al mayor.

Después de darle la dirección y de otros muchos agradecimientos, Andrew llegó a la dirección que le había dado a Madison y volvió a agarrar el celular para hacer otra llamada.

—¡Chris, trae ahora mismo a Carter al apartamento! ¡El plan va viento en popa! —dijo Andrew entusiasmado.

—¡Ahooora mismooo, amiiggoo! —gritó Chris y colgó.

Andrew sonrió ante el entusiasmo de Chris, sabiendo que Carter seguramente querría matarlos al enterarse de todo el macabro plan de esos dos.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo