Capítulo 42 42

—¡Ya te dije que ibas a necesitar ayuda con ese perro rabioso! —acusó la histérica voz de una chica bajita, de pelo corto y castaño, de ojos  color miel.

Su cara dejaba ver una gran vitalidad y disposición.

—Mildred, sólo ha sido un mordisco… Ni siquiera  sangra mucho —replicó con voz tranquilizad...

Inicia sesión y continúa leyendo