Capítulo 123 La transformación de Erin

—Vamos, dime algo bonito... ¡Quizás te deje ir!— La suave mano de Erin agarró mi pene, luego apretó, haciéndome gemir.

—Está bien, Erin, hermosa Erin, por favor déjame ir... Erin, no... ¡no!— seguí gimiendo.

—Pedí un cumplido, no un cántico... idiota... tus halagos carecen de sinceridad—. La voz d...

Inicia sesión y continúa leyendo