Capítulo 200 Esclavo sexual

—Está bien, está bien, te escucharé, Maestro. A partir de ahora, soy tu perrita. Si así quieres jugar, estoy dentro. ¿Verdad? —Alice hizo un puchero, me dio un pequeño meneo y se arrodilló a mis pies, moviendo su trasero en mi cara—. ¡Maestro, ven y folla a tu perrita! ¡Hazme gritar delante de mi ma...

Inicia sesión y continúa leyendo