Capítulo 326 En la piscina de aguas termales

Me acomodé detrás de Dana, mi pene, cubierto con su humedad, rozando sus nalgas, encajando perfectamente.

Esta vez, no sujeté a Dana como lo hice con Rose. En cambio, dejé que Dana se mantuviera a medio camino, una mano sujetando su pecho desde abajo, la otra en su hombro, moviéndome al ritmo favor...

Inicia sesión y continúa leyendo