Capítulo 397 Dulce amor

Ya me había quitado la ropa interior, liberando mi pene que ya estaba hinchado y erecto. La cabeza rojiza y púrpura ahora estaba a la vista de Clio, mi pene erguido, temblando con mis movimientos, grueso y largo, con venas abultadas, luciendo algo feroz.

Era la primera vez en su vida que veía tan c...

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