Capítulo 460 Dos tesoros

El cuerpo de Maeve la traicionaba, mojándose más y presionándose contra mí, haciendo sus gemidos aún más irresistibles.

Me froté entre los labios húmedos de Maeve. Se sentía diferente, no tan apretado como estar dentro de ella, pero podía sentir la delicada suavidad de su piel. A pesar de mi intens...

Inicia sesión y continúa leyendo