Capítulo 80 CAPÍTULO 80: LA NOCHE DE LOS CUERVOS CAÍDOS

El aire de la planta procesadora abandonada en las afueras del norte de la ciudad olía a óxido, a sangre coagulada y al humo espeso de la pólvora quemada. Pero para mí, en ese instante, el mundo entero se había reducido a una sola coordenada en la pantalla de mi tableta táctica y al latido aceler...

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