Capítulo 22 Sumisión Temporal.

—Señor Rodríguez —saludó Guillermo, estrechando la mano de un hombre vestido de forma impecable que estaba cerca.

—Guillermo, qué gusto verte. ¿Cómo estás? —le respondió, mientras sus ojos se clavaban en mí, recorriéndome sin pudor.

—El gusto es mío. Ella es mi esposa, Lucía.

—Señora, un gusto co...

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