Capítulo 24 Disculpas con intención

Guillermo dejó el periódico a un lado, me observó y me hizo una señal con la mano para que me sentara a su lado. Obedecí de inmediato, sin replicar. Él tomó mi mano derecha y la besó con suavidad, mirándome a los ojos.

—Buenos días, ¿cómo amaneciste, mi amor? ¿Sí pudiste dormir?.

—Sí, cariño. ¿Y t...

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