Capítulo 31 Amenaza Silenciosa.

Bajé al comedor y me senté al lado de Guillermo. Él leía el periódico mientras tomaba su café, como siempre, y yo apenas probaba el desayuno.

La puerta se abrió y Gabriel entró. Llevaba una sonrisa ligera, casi imperceptible, y al mirarme pareció recordar de inmediato lo que había pasado la noche a...

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