Capítulo ciento treinta y uno

—Muchas gracias, Jace. Realmente eres un salvavidas. Siento mucho lo que pasó —dijo Clara con los ojos llenos de lágrimas. Luego dirigió su atención a sus dos hijos, que estaban guardando las compras que Eliana y Jace habían traído. Parecían felices mientras lo hacían—. Con Owen fuera, se estaba vol...

Inicia sesión y continúa leyendo