Capítulo ciento cincuenta y tres

—Cariño, no tenías que pedirme permiso para decidir con quién trabajas. Estoy segura de que tienes una buena razón para eso y espero que todo salga bien —dijo Eliana a Jace, poniendo su mano sobre la de él y dándole una sonrisa tranquilizadora.

Eliana está acostada en la cama, mientras Jace está se...

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