Capítulo sesenta y uno

El rostro de Erick permanecía inexpresivo, lo que hacía difícil para Jace leer lo que pasaba por la mente de su padre.

Erick permanecía en silencio, mientras Jace esperaba expectante.

—Bueno... ¿No vas a decir algo? —Jace habló levantando las manos y los hombros antes de dejarlos caer de nuevo.

—¿...

Inicia sesión y continúa leyendo